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LA HOSTELERÍA FUE MI PRIMER TRABAJO

Hostelería de camarero

MI PRIMER TRABAJO, LA HOSTELERÍA

Recuerdo mi primer trabajo a día de hoy como si fuese ayer, fue en la hostelería. Supongo que como todo en esta vida, todo lo que te sucede por primera vez siempre lo acabas recordando como tu primera pareja, de hecho empecé mi primer trabajo mientras estaba con mi primera pareja, Anna. (No es su nombre real pero te lo explico en el capítulo de cómo conocí a mi primera pareja).

Sin andarme con rodeos, explico mi experiencia con el primer trabajo. Mi primer trabajo fue en la hostelería a los 16 años, el trabajo consistía en ser camarero en un bar-restaurante bastante conocido en Blanes, el lugar dónde resido. A día de hoy sigue trabajando y está activo pero hace años que no sé nada de ese lugar, tampoco tengo intenciones.

Empecé este trabajo por enchufe, más bien gracias al instituto. Sacaba muy malas notas y como no quería estudiar, me ofrecieron la oportunidad de asistir a un módulo llamado Aula oberta (Aula abierta en castellano). Comencé haciendo prácticas, mientras también tenía la obligación de asistir a clase y hacer el mínimo esfuerzo, lo hice y así también conseguí la ESO, el certificado de escuela secundaria obligatoria.

Cuando finalicé las prácticas, me ofrecieron la oportunidad de seguir trabajando pero me dijeron que no podía hacerme contrato y que en todo caso en verano si la cosa funcionaba. Yo acepté, necesitaba el dinero para sacarme el carnet de conducir de coche y mantener mis caprichitos. No ganaba mucho pero era un adolescente menor de edad y ya empezaba a tener dinero, ganado por mí y mis pocos amigos no tenía nada.

Trabajando sin contrato y sin apenas días de descanso, así fue como conseguí mi primer coche si quieres saber cuál fue te lo explico en otro capítulo. En invierno, la jornada con menos horas que hacía en un día era 10 horas y en verano, ya que vivo en una zona turística y que se alimenta de la temporada de verano podría llegar hacer hasta 14 y 15 horas diarias. La semana de los fuegos artificiales de Blanes, no tenía ni un solo día de fiesta y el trabajo era un no parar de comandas.

Aprendí mucho de ese trabajo, sobre todo a hacerme valorar más y exigir mis derechos. Este trabajo duré dos años y tres meses, de los cuales solo estuve los últimos 3 meses asegurado.

Llegó un día cuando ya estaba asegurado que tuve un accidente con mi moto, una 49cc. Me lesioné la rodilla y a día de hoy noto el dolor cuando hay humedad pero sin desviarme del tema, los jefes me dijeron que había tenido el accidente intencionadamente y que lo había hecho para coger la baja, que era mucha casualidad que tanto tiempo sin asegurar y nunca me había pasado nada pero fue asegurarme y que cogiera la baja, a lo que mi inocencia respondió “no te preocupes, intentaré recuperarme lo antes posible para asistir al trabajo”. Es el gran error que cometí pero ya te he dicho que de todo se aprende y eso aprendí, que mi salud va por delante de todo y a quien no le guste que se espabile, yo no tengo el problema.

Pues bien, cuando asistí al trabajo todos los compañeros e incluso los jefes tenían mala cara, me miraban con cara de mierda y perdona la expresión pero es lo que siento. Yo no entendí el motivo, un accidente lo puede tener cualquiera pero ya veo que ellos eran perfectos todos. Uno de los compañeros, el único que medio parecía estar bien a ratos fue el que me alertó de que cuando se me acabara el contrato me echarían, así fue dicho y hecho. ¡Me echaron de mi primer trabajo!

Déjame un comentario de lo que opinas y qué te ha parecido este capítulo, espero que te haya gustado y nos vemos en el próximo capítulo.

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